Biomagnetismo Psicobiológico: fundamentos científicos

Biomagnetismo Psicobiológico: fundamentos científicos

biomagnetismoIntroducción

El Biomagnetismo Psicobiológico es un método eficaz para el tratamiento de cualquier enfermedad. Sin efectos indeseables, la mejoría que proporciona desde la primera consulta, sitúa esta técnica como preferente en las consultas de los mejores profesionales. En este artículo explicamos las bases científicas del magnetismo así como los avances que han conseguido hacer del biomagnetismo un recurso sencillo de aplicar y muy gratificante.

¿Qué es el Biomagnetismo?

La materia posee unas propiedades magnéticas que se manifiestan tanto en los átomos, como en los planetas de todo el universo y en los seres vivos. El magnetismo es una fuerza de interacción, es decir, un lenguaje de comunicación mediante el cual los sistemas que conforman la vida se mantienen en un equilibrio dinámico.

El biomagnetismo estudia como influye el campo electromagnético de los imanes en el organismo para utilizar esta propiedad con el fin de equilibrar los campos biomagnéticos alterados para restaurar la homeostasis y equilibrar las funciones del organismo a través de la colocación correcta de imanes en el cuerpo.

Fundamentos científicos del biomagnetismo.

Existen documentos acreditativos de la aplicación de los imanes en la Era de Oro de Grecia y en el Egipto Antiguo, así como en la India y otras culturas. En el siglo XVI Paracelso, médico, filósofo y alquimista suizo, utiliza los imanes de manera extensa para tratar la epilepsia, las diarreas y las hemorragias. En 1638 Fludd  menciona que el hombre tiene dos polos magnéticos así como también los posee la Tierra. El jesuita Kircher, realiza experiencias con imanes descubriendo el magnetismo del sol, de la luna, de la tierra y de los planetas, así como de los animales y las plantas.

    IwaoYasuda y EiichiFakuda demuestran, en 1957, la aparición de una neoformación ósea en la proximidad de un electrodo activo y también cómo un hueso sometido a comprensión aparece en el lado de la concavidad con una carga negativa y en la convexidad con una carga positiva.

    H. Halpern introduce ratones en jaulas especiales y los aisla del campo magnético terrestre; el resultado es que los ratones enferman rápidamente y en tres generaciones habían muerto todos, víctimas de distintos tipos de hipoplasia (o disminución del número de células) en los tejidos del órgano afectado. Victor F. Hess gana el premio Nobel en 1912 por descubrir que el origen de los rayos cósmicos responsables de la ionización de la atmósfera, no estaba exclusivamente en el Sol, sino en toda la galaxia, como en las supernovas y el viento estelar o galáctico. En 1980, la misión espacial MAGSAT confirma que la tierra recibe influencias magnéticas del Sol y el resto del universo.

El biólogo ruso Aleksandr Petrovich Dubrov realiza 1228 experimentos basándose en los efectos del magnetismo sobre seres humanos, animales, aves, insectos y plantas. Demuestra que existe una relación directa entre el bombardeo de rayos cósmicos procedentes de protuberancias solares y los ataques al corazón, accidentes industriales y de carretera y episodios de esquizofrenia aguda. En “The Geomagnetic Field and Life: Geomagnetology” (1978), Dubrov concluye que las fuerzas geomagnéticas y cósmicas son un factor evolutivo importantísimo y que las formas de vida se encuentran sintonizadas con los ritmos magnéticos de la tierra y el firmamento.

Por su parte, el Dr. Robert O. Becker (1923-2008), autor de “Electromagnetism and life”, “Cross currents” y “The body electric”, comprueba que las tempestades magnéticas coinciden siempre con un aumento en el ingreso de pacientes en hospitales mentales y un aumento en brotes psicóticos inexplicables por parte de pacientes ya hospitalizados.

    La NASA denomina “enfermedad espacial”, caracterizada por el desarrollo de osteoporosis y deficiencias en el sistema inmune, al síndrome detectado en los astronautas al abandonar el campo magnético de la tierra.

    L. Kirschvink publica en 1992 su ya clásico trabajo “Magnetite Biomineralization In The Human Brain” en que demuestra la presencia en el cerebro humano de minerales de la familia de la magnetita-maghemita.

Los experimentos persiguen demostrar de manera científica las sensaciones a través de las cuales recibimos los estímulos electromagnéticos.  La experiencia clínica acompaña a la investigación en el fin común de conocer los estímulos de nuestro entorno y cómo afectan a la salud para, por un lado, prevenir las posibles consecuencias nocivas y, por otro lado, para utilizar estos estímulos electromagnéticos a favor de nuestro bienestar.

Ekio Salud Integrativa, atendiendo a su compromiso con el bienestar de la comunidad, aporta un resumen sencillo y práctico de los últimos conocimientos en Biomagnetismo, con el fin de informar de factores que ayudan a mantener un buen estado de salud.

En la segunda parte de este artículo explicaremos los fundamentos teóricos del Biomagnetismo Psicobiológico; una forma de entender el funcionamiento del cuerpo humano en relación a su ambiente que nos dará claves importantes para mejorar nuestra salud y la de quienes nos rodean.

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