¿Tienes a alguien que te escucha?

¿Tienes a alguien que te escucha?

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Necesitamos a alguien a nuestro lado que nos escuche. en Ekio sabemos hacerlo

Necesitamos comer, beber, dormir, no pasar frío ni calor, etc. Y también necesitamos que alguien practique la escucha con interés, regularmente, sobre todo si hemos pasado momentos desagradables.

Si no se satisface esta necesidad, perdemos facultades mentales.

Sin comunicación, sin expresión (oral, escrita o artística), la mente se deteriora.

Al hablar de lo que nos duele, pueden aparecer descargas emocionales curativas. La tristeza y la desesperación se cura con lágrimas y llanto. El miedo con temblor y sudor frío. La frustración y la rabia, retorciendo el cuerpo, haciendo gestos bruscos con pies y manos, junto con gritos.

La vergüenza se cura con la risa. Bostezar, estirarse y rascarse, libera las tensiones musculares.

Llorar, reir, patalear, rugir, temblar, sudar, bostezar, rascarse, estirarse… son procesos naturales de curación.

El desahogo nos permite digerir y asimilar el sufrimiento pasado, devolviéndonos las ganas de vivir, el pensamiento claro, la memoria, la concentración, la confianza en los humanos, etc.

Esta necesidad de ser escuchados ya se lo sabe nuestra mente desde el nacimiento.

Es por ello que los humanos andamos buscando, sin darnos cuenta, alguna oportunidad para desahogar y así quitarnos pesos de encima. Pero no suele funcionar del todo, ya que lo hacemos de forma inconsciente y desorganizada, interrumpiéndonos.

Para que las cosas funcionen bien, se trata de organizar ésta necesidad de desahogo que todos tenemos, estableciendo un turno: ahora te toca a ti desahogar y yo voy a ayudarte; luego me tocará a mi y a ti te tocará ayudarme. Esto puede funcionar en parejas o en pequeños grupos.

Todos necesitamos ser escuchados, y el turnarse es una forma de repartir el tiempo equitativamente. El turno es una buena medicina tanto para aquellos que les cuesta callar y escuchar, como para aquellos que les cuesta hablar; para los que van de “salvadores” como para los que van de “pobres víctimas”.

Para que este proceso natural de curación funcione, es necesario pedir permiso para desahogar. Uno de los motivos es el respeto hacia la otra persona (no es bueno obligar a nadie a que te escuche). Y el otro motivo es la eficacia. La persona tiene que poder y querer escucharte.

A veces estamos intentando desahogar en momentos inoportunos, con personas que no estan dispuestas a escuchar. El intento fracasa y es frustrante. Asi como con el crecimiento aprendemos a controlar nuestros esfinteres para cagar y orinar en lugares adecuados, es bueno tener un control de nuestras emociones para poder evacuarlas en momentos adecuados y con personas dispuestas.

No es fácil escuchar y ayudar a desahogar. No estamos acostumbrados. Por eso es importante avisar de tus intenciones, para que la otra persona ponga todos los sentidos y la cosa salga bien. Si decides desahogar, busca la persona, el momento y el lugar adecuado.
La mayoría de la gente, todavía no saben lo bueno que es escuchar y cómo hacerlo. Tu mismo puedes adiestrar a la persona que elijas para desahogar. Escucharle tu primero puede ser una bonita demostración práctica.

Esto es lo que se llama “Escucha Cooperativa” o “Co­Escucha”. 

En el Centro Ekio Salud tenemos OBJETIVO ACABO CON EL ESTRÉS dentro  del Método Ekio Personal, en el que practicamos la Escucha activa, para poder aconsejarte tu mejor estilo de vida para recuperar el equilibrio emocional. http://ekiosalud.com/centro-ekio/

 

Texto basado en el libro de nuestro admirado Dr. Eneko Landaburu, “Cuídate Compa”. Podeís acceder a más textos del Dr Eneko en http://www.opaybo.org/

 

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