Llega el otoño...

Llega el otoño...

Llega el otoño y  la mente del terapeuta de Medicina Tradicional China siente vibrar el elemento que corresponde con la estación, el Metal. Esto le trae gratos recuerdos de cuando estudió en su momento las teorías filosóficas taoístas basadas en los 5 Elementos y aprendió a percibir los ciclos de la naturaleza y a sentir los cambios que influyen en su propio cuerpo. Aparece en su interior una claridad mental fuera de lo común y hay una luz interna que brilla y le guía en su camino de introspección.

 

Se percibe la fuerza que emite el Pulmón, que está en su máximo esplendor estacional. El Pulmón necesita que sobrevenga la sequedad y lo percibe en la naturaleza: las hojas de los árboles se secan y caen a formar parte de la Tierra, los animales terminan su temporada de recolección para aislarse, los árboles frutales dan sus últimos frutos y muchas plantas se secan para agrupar toda su energía en una semilla que dará su fruto pasado el invierno. Sin embargo, la presencia de la humedad es inminente: empieza la época de lluvias, el caudal de los ríos aumenta, las lluvias y las tormentas se van haciendo más frecuentes y la humedad el palpable en el aire.

 

Es aquí donde el Pulmón comienza una lucha constante, para mantener en perfectas condiciones su energética y para evitar la penetración de cualquier factor climático externo. Y necesita estar en muy buen estado energético porque la “Piel” es el verdadero Pulmón del cuerpo, por lo que guarda un estrecho vínculo con esta. Además, es la primera barrera física con el exterior. El verdadero terapeuta de Medicina Tradicional China que practica Qi Gong (o Chi Kun) a diario, es capaz de percibir como respira por la piel más intensamente de cómo lo hace mecánicamente con la estructura física del Pulmón.

 

El Pulmón empieza a convulsionarse para liberarse de las mucosidades y flemas que obstruyen sus canales internos y externos. Para ello, el terapeuta sabio conoce de ciertos alimentos que ayudan a expectorar esas flemas y lo hace con ayuda de los cítricos, y picantes suaves como el jengibre y el ajo.
Con estos alimentos, el sabio se prepara sus caldos energéticos y calientes para estimular la salida de mucosidades y para mantener a raya al frío, tonificando los fuegos internos.  Como es muy observador, se alimenta de lo que le ofrece la naturaleza: frutos secos, verduras duras para preparar caldos, tubérculos, raíces y plantas estimulantes del sistema energético. Además, evita ciertos alimentos pesados y sucios que empeora las labores de limpieza de su propio organismo, como lo lácteos y las harinas y azúcares refinados.

 

En su intención de liberación de lo innecesario, el Pulmón llama a su asociado Biao-Li, el Intestino Grueso. Es igual de energético que el Pulmón (de hecho, se los conoce como Maestros de la Energía) y le ayuda en su función de expulsar la humedad, acoger los líquidos más puros de la digestión y expulsar los tóxicos a través de las heces.

 

Es una estación idónea para entrar en contacto con tu interior, el sentimiento de soledad que produce el descenso de horas solares hace que entremos más en contacto con la tristeza y la melancolía, emociones que alberga el Pulmón. Si este se encuentra en una situación de debilidad energética, las emociones se vivenciarán de una forma más intensa. Para liberar estas emociones, el Pulmón necesita liberar las lágrimas que le proporcionan el llanto y la tristeza. El terapeuta de Medicina Tradicional China pone una atención especial al Pulmón, lo que le incita a practicar a diario ejercicios de Qi Gong que le proporcionen mayor capacidad respiratoria y una buena energética al Pulmón para que este cumpla sus funciones con normalidad.

Salimos de una estación donde el Yang abundaba en el Cielo, en la Tierra y en hombre y entramos en otra estación donde la energía Yin debe acumularse para provocar el cambio que nos conducirá a la estación plena de Yin, el Invierno. La actividad en la naturaleza empieza a reducirse: los insectos empiezan a morir o a refugiarse, algunos animales se preparan para la hibernación, los árboles y las plantas reducen bajo mínimos su actividad externa y la tierra deja de dar frutos. En el cuerpo humano sucede lo mismo: necesitamos comer mucho menos, necesitamos alimentos y bebidas calientes, nuestra actividad física debe comenzar a ser reducida progresivamente y la práctica de la meditación es cada vez más necesaria. Necesitamos tender a la evacuidad y conectarnos con nuestra esencia.

 

En resumen, el Qi del cuerpo comienza su camino hacia lo más interno, para conservar la esencia en los tiempos que se avecinan. El Shen (o consciencia) se expresa diciendo: “Se acerca el invierno”. Por ello, el terapeuta de medicina tradicional china se libera de lo innecesario para conservar lo más puro durante una época larga de introspección y quietud.

 

¿Te ha sido de utilidad el artículo?
[Total: 0 Average: 0]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *